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Mostrando entradas de abril, 2010

Nubes de Ceniza y Nubes de Recuerdos

Durante abril de 2010 una nube de ceniza se posó sobre el norte de Europa. Algunos aeropuertos estuvieron cerrados durante algunos días. El 21 de abril, además de ser mi cumpleaños número 31, viajaba a Copenhague y, hasta el día anterior, el aeropuerto de esa ciudad se encontraba cerrado. Pensé que no iba a poder viajar pero, de repente, el aeropuerto fue abierto y fueron reactivados los vuelos. Mi viaje se desarrolló como si no hubiera existido ninguna nube de ceniza, como si nada lo hubiera afectado. Me pregunté la razón por la cual no se había aplazado mi vuelo después de 6 días de viajes represados. Un amigo me dio una posible respuesta: "Es posible que prefieran continuar con los vuelos normalmente mientras ubican a las personas que no han podido viajar. Con esto consiguen, por lo menos, no represar aún más vuelos sino que van cumpliendo normalmente con los otros.". Pensé en el blog y me pareció buena idea aplicar ello a mi diario. Muchas cosas han ocurrido últimamente,…

Un Sueño

Anoche te ví en mis sueños,
cantábamos juntos una mañana.
Juntos, como nunca hemos estado.

Refugiados en mis oníricos pensamientos
nos vemos y nos sonreímos.
Tu mirada me enloquece por momentos,
tu rostro me hipnotiza de repente.

Hay una fiesta en el jardín del infinito
y me ayudas a preparar la mesa.
Debe ser sábado porque el cielo es hermoso,
aunque no tanto como tus ojos cambiantes de mil colores.
Y el solitario sol brilla en el cielo,
pero no tanto como tus cabellos.

Todo está listo y tomamos nuestras manos,
tu piel blanca y mi piel trigo contrastan.
El jardín con el verde más intenso
y el único testigo el astro rey en las alturas.
Nuestros labios se acercan y nuestros ojos se cierran...

Y al abrir los ojos todo ha desaparecido:
no hay jardines, ni sol, ni tú.
Solo una perpetua oscuridad,
solo un sabor amargo en mi paladar.
El verde más intenso reemplazado con la oscuridad perenne...
y tus labios reemplazados por mi almohada.

Anoche te ví en mis sueños,
cantábamos juntos una mañan…

Atardecer

Atardecer,
lleno de luciérnagas invisibles,
rodeado de anaranjados sueños,
de mariposas de oro rondando tus ojos
que se abren, como flores en primavera.


Tus pestañas,
como pétalos acariciados por el viento se mecen.
El día nos dice adiós
y mis ojos no quieren dejar de verte.
Temo a la oscuridad,
temo a que el sol no vuelva a asomarse por el horizonte,
temo a una noche perpetua,
a que la oscuridad nos cubra con su manto para siempre.


El sol se ha marchado,
el día ha terminado.
La luz aún nos acompaña,
pero no es la luna ni las estrellas quienes nos iluminan,
quienes nos brindan luz y mariposas de oro,
quienes nos ofrecen sueños y luciérnagas invisibles...
eres tú.


Nada impide

Nada impide que tengas los ojos más hermosos del mundo
ni que el fuego brote inclemente de ellos y queme mi voluntad.
Nada impide que cuando camines, el sol retenga un suspiro,
ni que las estrellas quieran enredarse en tus cabellos,
negros como un río, una noche sin luna.
Nada impide que seas hermosa,
ni que al viento se le erice la piel al tocarte.
No hay nada que me impida embriagarme con tu presencia,
sentir tu fragancia inundando el universo.
Nada impide que disfrute admirándote,
nada impide que sueñe contigo esta noche...
Y quizás mañana también.


Como una naranja vista a través de un cristal azul

El tiempo pasa y las cosas continuan ocurriendo, te encuentres o no allí. Desde que llegué a tierras españolas, muchas cosas han pasado en mi vida, pero también el tiempo ha estado dejando su huella al otro lado del océano. El mundo que había dejado atrás hace casi dos años cambió drásticamente, y, al volver al hogar, encontré un mundo diferente. Siempre me he sentido orgulloso de la buena memoria que he tenido. Aún recuerdo cosas que los demás han olvidado, o que simplemente se encuentran guardadas en el baul de sus recuerdos. Muchos se quejan de su mala memoria. Creo que es la principal cosa de la que se queja la mayoría de la gente. Yo no tengo memoria fotográfica ni nada por el estilo, simplemente recuerdo cosas que los demás han olvidado. Pero creo que eso se debe a que es otra forma de escapar a la realidad. Creo que le doy mayor relevancia a algunos recuerdos que a otros. Pero al mirar hacia atrás, las cosas parecen diferentes. Una memoria selectiva que deforma las cosas, que l…

Renacer

Esta noche recordé tu perfume
y mi corazón se estrelló contra mi pecho.
Hay mucho espacio ahora, en mi nacimiento.
El día que olvidé todo lo que había hecho
y empecé a vivir de nuevo, como en otro momento.

Renacer, empezar de nuevo.
Recordar todo lo que se ha vivido,
pero no vivir para recordarlo todo.
Hoy fue único y ya se ha ido
y de regresar no existe modo.

Cada latido de mi corazón
señala el reloj que marca mi muerte.
Cada letra que escribo es una más
que nunca más escribirá mi ser inerte
y que alguien leerá jamás.

Pero hoy es el día de empezar de nuevo.
Mi cuerpo aún puede correr y reír,
aún puedo caer y puedo levantarme,
aún tengo la esperanza de vivir
y recordar tu perfume, tan agradable.

Los Caminos de la Creatividad

Lo disperso que soy y mi imaginación volátil han hecho una pareja maravillosa. He creado cientos de historias. He recorrido el espacio y también viajado bajo los océanos. He vivido una revolución política y viajado a otros mundos. También me he movido en el tiempo, o he visto a unos animales de granja salvar al mundo. Héroes que no lo son, pero que no tienen opción, y magia... mucha magia. Pero se presentan algunos problemas a la hora de darle forma a mis historias, principalmente existen dos: mi falta de experiencia con la escritura y la falta de disciplina a la hora de ponerme a escribir. Así ha sido desde que tengo memoria. Sólo he terminado una historia, una secuencia de cuentos llamada El Umbral en La Ciudad del Caos. En ella, algunos personajes se enfrentaban a salir de su vida rutinaria en una ocasión, en una ciudad agresiva y llena de peligros, pero también llena de magia. Terminé ese conjunto de historias antes de que se acabara el siglo XX. Hace un par de años volví a leer a…

La senda que se dejó atrás

Cuando el mañana sea hoy
y mis segundos desnudos abracen tu recuerdo,
caminando entre la niebla
respiraré tu aliento
hecho con retazos de tu voz.
Con mis ojos empañados por la bruma y por el llanto
admiraré tu silueta
perdida en el camino del ayer,
en la senda que se dejó atrás.

Todo está condenado.
Todo se ha perdido en la senda que se dejó atrás.

Tras de mí dejo las huellas recorridas,
dejo el mundo que caminamos y que fué nuestro.
Abandono el sueño de la felicidad,
desecho las ilusiones que devoraron mi ser,
como sanguijuelas sedientas e insaciables.

Más adelante, en el camino, hay unas rocas.
Escogeré la que quiero que sea mi lápida,
la que deseo que marque el punto
donde un tesoro se encuentra escondido:
el recuerdo de que los sueños y las ilusiones reposan allí
y en la senda que se dejó atrás.

Una Despedida

Si cuando tenía diez años una bruja me hubiera dicho que cuando cumpliera veinte sería un chico de cabello largo estudiando en una de las mejores unversidades de Colombia acompañado de una preciosidad de ojos verdes, le habría tildaldo de mentirosa. Si a los veinte me hubiera dicho que cuando cumpliera treinta estaría en España con la oportunidad de visitar muchas ciudades europeas, la habría llamado estafadora. Con cada generación un Córdoba se escapaba de Colombia. Córdoba es mi apellido materno y es la familia con la que crecí en aquel, mi pequeño pueblito. Los quiero mucho y siempre los recuerdo un montón donde quiera que me encuentre.
Tres días antes de abordar el avión que me haría cruzar el Atlántico aún me encontraba en mi pequeña ciudad, acompañado de mi familia y muchos de aquellos con quienes crecí. Al llegar la medianoche mi familia me llevó una serenata. Ya era miércoles cuando los músicos llegaron. Al empezar a escuchar la música, comencé a pensar que me daría mucha vergü…