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Mostrando entradas de diciembre, 2011

Doce Uvas

Una uva por la salud de mi familia,
por la de mis amigos y la de mis allegados.
La segunda porque sus comidas se mantengan abundantes,
que su apetito se satisfaga.
La tercera por las sonrisas y los buenos momentos,
los que esperan en el año que viene.
La cuarta es por los viajes,
porque la maleta no se quede guardada en casa.
La quinta por la buena suerte,
que nos acompañe cada segundo del año.
La sexta por la buena compañía,
que nunca estemos solos.
La séptima por la magia del mundo,
porque siempre nos rodee con su aura.
La octava por el amor,
porque nuestros corazones estén llenos de él.
La novena por tus sueños,
para que todos se cumplan y se conviertan en realidad.
La décima por mi país,
para que las cosas mejoren y salgamos adelante.
La undécima por las metas,
para que lleguen a completarse y nos hagan más felices.
Otra, la última para que el año que viene
pueda verte al menos una vez.


Noches de Neón

Apura el último trago
que esto no ha hecho sino comenzar.
La preciosa velada cuya belleza halago.
Una noche en la que todo puede pasar.
Un lugar, un amigo, un licor
es aquello con lo que empieza la noche.
Una aventura, un sueño, un amor
aparecen siempre en la velada con derroche.
Mis noches de neón, noches de risas,
siempre me acompañan en mis recuerdos.
Noches de licor, noches de caricias,
cuando quedan en casa los pensamientos cuerdos.
Ciudad de noche, como una doncella que en el día es coqueta
pero que al caer el sol sus ropajes caen, como en elegía.
Mostrando la belleza escondida tras las sórdidas cortinas,
mostrando aquello que ocultó a la luz del día.
Mis noches de neón me acompañan todavía,
aunque ahora son recuerdos que se anclan en mi mente,
suenan aún las notas de esa hermosa melodía,
donde se mantienen esos recuerdos aún presentes.

Piel

Bajo estos cuatro muros donde nos encontramos amándonos, ocultos por el manto de la oscuridad. Sintiéndonos y con nuestro cuerpo rozándonos, mezclando nuestra saliva, saboreando la humedad.
Nuestra piel tibia se fusiona nuestro sudor se vuelve uno solo. Con los labios sintiéndonos el uno al otro, con nuestra piel rozándonos tu cuerpo asuelo y parece que se encenderán en medio del alboroto.
Entre mis brazos tu cuerpo se estremece, tus pies se calientan llenos de felicidad. entre gemidos y sudor perecemos y nos encontramos en medio de la soledad porque dejamos de ser dos y uno seremos.