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Mostrando entradas de 2015

114

Hubo una vez
un atardecer marchito
convertido en noche que devoró la luz..
Las estrellas como testigos
del paso del sol y la luna,
porque ellas están allí
también en el día más claro
aunque no las puedas ver.

TEMPO - relatos furtivos

Objetos mágicos, poderes increíbles, máquinas imposibles, sonrisas, miradas, cabellos brillantes, viajes espaciales, universos paralelos, rieles, sueños, delirios...
Todo hace parte del viaje. Uno cuyo único acompañante es el tiempo que transcurre entre un momento y otro.
TEMPO - Relatos Furtivos, nos ofrece un universo formado desde un Big Bang de tinta creando historias imposibles donde lo desconocido, lo irreal, lo fantástico, el tiempo y el amor se dan un momento para enredarse en un abrazo infinito.


Diciembre 2015

113

Camina entre el blanco de las pieles del invierno
y flota entre los aromas de la primavera.
Descansa bajo el enérgico sol del verano
y reposa sobre el colchón hecho con las hojas del otoño.
Disfruta del paso del tiempo
mientras yo disfruto el paso de tu tiempo.

112

Hay mariposas danzando en mi estómago,
mariposas negras.
Vaticinan desastres,
predicen hecatombes.
Tiemblo,
catástrofes se avecinan,
las profecías se cumplen.
Un año más otro,
la víspera de la destrucción.

111

No me quites el aliento con tu andar.
La vida se me va en verte,
en disfrutar de tu existencia,
en deleitarme con tus movimientos,
con esos hipnóticos pasos.
No me quites los pocos suspiros que me quedan
que tus ojos capturan mi mirada
que tu sonrisa anuncia mi sonrisa
que en tus besos, encerrado me espera
el placer entre comillas.

110

Huérfana ella,
mendigó sobre las calles del destino.
Se quedó allí, famélica y débil
viviendo entre un verso y otro.
Ella ya no habla de amor,
simplemente mendiga
un suspiro, un cariño.
Ella, la musa perdida de mis letras.

109

Un dragón
extendiendo sus alas,
reluciendo sus brillantes escamas.
Con su aliento derrumbando todo a su paso,
con el don de crear y destruir.
Un dragón queriendo dominar tu mundo.

108

Escalofríos,
recuerdos sobre la piel.
memorias tatuadas en mis sentidos,
dulces labios impregnando mis memorias,
néctar envolviendo mis recuerdos.
Perdición fue todo aquello que vi entre tus besos.

107

Sumergirme en tus cristalinas aguas,
buscar lo que te mora, lo que habita en ti.
Bajo tu tranquila superficie
habitan remolinos,
turbios pensamientos.
La pasión a la deriva.
Eres lo que puedo sentir
más allá de la tormenta.

106

Sigilosa idea,
te escondes en mi mente,
te alimentas de pequeños pensamientos,
te escondes de mí, de mis trampas.
Soy un cazador en tu búsqueda,
que el día que te encuentre
te convertiré en palabras
y nunca más podrás escapar.

105

Largas miradas sobre el tiempo,
sueños envueltos en realidad.
Tu existencia solo hace que sueñe,
que imagine ese momento único en que estés
cerca, muy cerca de mí.
Un último aliento, un último sueño
perdido entre delirios y sentires.

104

Tu mirada me despierta,
hace vibrar mi ser,
enciende mi alma.
Suspiros espirituosos,
condéname a tus ojos,
enciérrame en tus recuerdos.
Mírame, recórreme, siénteme.
La pasión no la rigen los cuerpos,
la domina las ansias.

103

Aquel beso que dejó, travieso,
aquellos momentos llenos de delicias.
Sus ojos fijos en mi memoria,
tatuados en indelebles recuerdos.
Sus dulces labios como el néctar más deseado,
su piel dulce y suave como nubes primaverales.
Ella es la armonía hecha mujer.

102

Sueño que soy luciérnaga,
intermitente vuelo,
vivo entre luz y sombras,
titilando como una estrella moribunda,
como el parpadeo del fuego.
Un insecto capaz de apagar tus días
e iluminar tus noches.

101

Qué tan pequeños y frágiles somos
y qué tanto encerramos en nuestro universo.
En una lágrima guardamos el dolor más grande
o la más inmensa de nuestras alegrías.
Un océano se forma con nuestro sudor
y un segundo se divide en fragmentos del infinito.
Con nuestros ojos podemos ver el horizonte
pero no vemos mucho más allá de nuestras ideas.

Antes de que termine el día

Antes de que termine el día
quiero que todos escuchen mi rugido.
Quiero cantarle a la lluvia y al sol
y hacerte un collar con el arco iris.

Antes de que termine el día
estiraré mis garras y atraparé a mi presa,
un descuidado sueño que ande incauto por la vida
y que no se dé cuenta hasta que descanse entre mis zarpas.

Antes de que termine el día
vagaré entre deseos rotos
y me haré una capa con todo lo que he aprendido de ellos,
me cubriré con ella y esconderé mis heridas
y saldré de nuevo al salir el sol.


Efímero

Qué es más efímero que esa mirada,
mientras me pierdo en huracanes
confundido en el ojo de la tormenta.

Qué es más efímero que este respiro,
mientras trato de contar tus cabellos
que ondean como una enorme bandera.

Qué es más efímero que este beso,
ese que se pierde
al contacto con tu distancia.

Y aquí estoy,
en este efímero instante
donde recuerdo miradas, respiros y besos
y simplemente dejo pasar
esta efímera vida
que se pierde en el latido de una estrella.

Sucedes

Sucedes. Sí, sucedes...
Cuando el sol aparece en el cielo sucedes
y cuando la lluvia llama a mi ventana...
Cuando la luna se asoma en la noche a tejer las nubes
y a contar estrellas mientras la oscuridad las sumerge
y devora toda luz para apropiarse del firmamento.

Sucedes mientras mi corazón late,
mientras mi sangre recorre mis venas sucedes
y cuando mi respiración te recuerda
y mis suspiros te nombran
y mi voz extraña a la tuya para estar completa.

Sucedes mientras vivo,
mientras mis ojos pueden contemplar la existencia sucedes
y cuando la realidad se dobla para convertirse en ficción
y cuando se encuentra nuevamente con ella misma
como cuando en una noche estoy vivo escuchando mis latidos...
simplemente sucedes.

Metamorfosis

Escribo entre los segundos que deja un respiro y otro,
en medio del día soleado encerrado entre lunas y estrellas.
Con una palabra merodeando ideas prohibidas,
agazapada en medio del verano del sentido común,
enseñando los dientes a la sobriedad de la cordura.

Tiembla la tierra, fluye el río.
Caminos serpenteando llegan a su destino...
El suyo, el mío lo decido yo.
Los segundos transcurren entre un paso y otro,
entre un parpadeo y otro igual.
Tus pasos y los míos se pierden en la arena de los años...
El reloj no tarda en desvanecerse,
en convertirse en una ilusión que el tiempo soñó,
en un espejismo sobre las ondulantes arenas.
La palabra salta, me esperaba tras una idea olvidada,
me alcanza con sus garras, llega a a mi interior.

Cuando despierto, ya no hay caminos ni sol ni luna.
Ya no existen pasos sobre la arena ni caminos serpenteantes,
ya no se estremece la tierra ni corre el río.
Estoy allí, convertido en algo más,
siendo algo distinto, diferente a lo que había existido hasta h…

Sórdido

Camino entre el humo y los vapores,
entre los alientos cercanos,
en el erotismo del momento,
entre aquel oscilante deseo.
Florece la memoria en un segundo:
aquellos aires con aroma a recuerdos,
aquel minuto visto entre la niebla.
Sueños hilados entre los ires del destino,
tejidos con las agujas de un reloj mudo.

El futuro como un océano profundo
cuyas aguas embisten o acarician
en su oleaje de obvia incertidumbre.
Ya no hay más sueños cuando solo flotas,
cuando solo habitas entre las aguas de la inconsciencia,
entre un brindis tras otro y otro más,
entre miradas sórdidas en medio de una ruleta,
entre extrañas distorsiones de lo visto y lo no visto
y un suspiro que rebota entre recuerdos
y se escapa entre las paredes muertas de la conciencia.

A Martín

Pequeña luz,
semilla de ángel.
Cristal frágil sobre la arena
que será el más fuerte diamante.

Bajo las manecillas creces,
tus manos cada vez más en alto.
Espero que alcances las estrellas
y todo lo que desees y anhelas.

Tus ojos son un faro,
me ayudan a recordar la meta,
me retornan al camino,
a mis nuevos sueños,
iluminan mi senda.

Con cada paso existes,
con cada momento aprendes,
con cada tropiezo avanzas,
con cada sueño eres.

Martín: bajo mi sombra creces,
bajo tu sombra sueño.


Vespertina

Caminan los sueños sobre la arena,
murmullaban las olas.
Los suspiros convertidos en vientos,
mi navío estremecido tras la tormenta.

Flota, flotamos
en la tarde silenciosa lo hacemos,
sobre el vaivén de indecisas aguas,
sobre lo que anhelamos y lo que tenemos.

Un cielo espléndido.
Un sol sobre aquella tarde,
aquella tarde que va y viene
sobre las olas del tiempo.

Todo parece cíclico,
todo encerrado en un instante,
uno que se repite sobre las olas...
Un instante que termina siendo esa misma tarde.


Las estaciones

Los juguetes, las tardes de juegos,
los árboles, el sol, los sueños,
la luna, los raspones, ropa sucia,
las guerras, los muñecos, caramelos,
las ilusiones...

Los cabellos, los besos, las caricias,
las mieles, las traiciones, el deseo,
la carne, la piel y los suspiros,
el sudor, las lágrimas, gemidos,
las pasiones...

El pasado, el ayer, los nudos,
lo hecho, lo que no, desnudos,
lo soñado, los fantasmas, los anhelos,
melancolía, la nostalgia, los desvelos,
los recuerdos...

El temblor, el ocaso, el frío,
la soledad, desvelo, desvaríos,
los pies pesados, las manos débiles,
cabellos blancos, piel ajada
y el olvido...

Y todo vuelve a iniciar bajo otra piel.


Entre tu piel y mi piel

Si las palabras no encienden,
no son lo suficientemente seductoras.
Si las miradas no acarician,
no están siendo tan dicientes.

Entre las pieles, los deseos no se improvisan,
solo se sienten, se recorren.
Una alquimia perfecta entre tu miel y mi saliva,
sueños expuestos en tu geografía y mis palabras.

Fragmentos de lirios convertidos en deseo.
cabellos enredados en mis dedos,
perfumes embriagando voluntades,
deseos poseyendo nuestros cuerpos.

Una última explosión, un epílogo.
Gritos, sudor, esplendor.
Caricias, el diluvio finaliza,
y ahora sólo existimos entre tu piel y mi piel.

Teme

Teme,
teme por tu alma.
Eso que dijeron que tenías dentro.
Eso con lo que sentías,
con lo que podrías condenarte a una eternidad.

Una eternidad en el fuego,
una eternidad en la oscuridad.
Que si luego resulta que no hay nada dentro,
que solo es un deseo de trascender,
de vivir eternamente,
no pierdes nada.
Porque tu alma, eso que temes que sufra,
eso que deseas que sea feliz por siempre,
no habría existido.

Por eso teme a las cosas que haces
que aquellos que te dicen que no las hagas
esperas que no las hagan,
y que al final
esperas que aquellos que las hacen
se quemen en el infierno,
vivan en una eterna oscuridad.

Teme, mi amigo
a lo diferente.

Reflejos

Reflejos entre fragmentos,
un espejo quebrado.
Una ilusión convertida en astillas,
un beso perdido entre destellos.

Al tratar de ver los segundos reflejados
Trato de verte ayer...
Sólo veo el mundo distorsionado,
sólo puedo ver algo roto, en el pasado.

He tratado de juntar las piezas,
de ver nuevamente lo que encierran.
Solo veo momentos rotos,
una imagen perdida, en el tiempo confundida.

Realidad diluida entre instantes.
imágenes puestas, una sobre otra,
el ayer sobre el hoy,
el verte ahora y antes de ayer...
Y tú, envuelta entre reflejos.

Noctámbulo

Noche de danza, cielos de esplendor.
Leyendo las palabras que las estrellas te dedican,
entre las hojas de las horas nocturnas,
acariciando los cabellos de la luna perlada,
besando las pieles de los sueños rojos.

Caminas entre los pétalos de la noche
por la estela de las nubes misteriosas
entre el espacio que ha dejado un beso y otro,
tras una última palabra apasionada.

Yo camino entre delirios ciegos,
entre el gemir que arrulla al silencio
y hace un eco entre tus noches y las mías.
Recorro el arco que me lleva de nuevo al día
donde desapareces como si fueras niebla,
como si el sueño se desvaneciera al salir el sol.

Melancolía

Tras aquellos perfumes rotos de recuerdos,
tras las caricias desvanecidas por el tiempo.
Envejecidas las imágenes de ayer,
enrarecidos los suspiros del pasado.
Allí dormita aquel demonio de nombre Melancolía.

No hay más tiempo que el que avanza hacia adelante,
ni más camino que el que está frente a nosotros.
Atrás quedaron los pasos que dimos.
Que no despierten al demonio de su sueño,
que no nos tienten sus ronquidos a mirar.
Que no despierte y nos atrape
y nos enrede en sus tentáculos
y nos asfixie con su peso.
Que no maldiga nuestra senda con perfumes rotos
ni con caricias desvanecidas.

Que se mantenga bajo el sueño
donde sueña ser un sueño
y no Melancolía.

100

Perdóneme si mi voz en su mente le molesta al leer esto,
y que espero que no sea un atrevimiento dedicarle unas palabras,
de todo corazón espero no incomodarla.
Un dado que se arroja a la incertidumbre,
así es mi mirada al posarse sobre usted.
Y cuando sus ojos se posan sobre mí, todo mi cuerpo tiembla.
No sé si sea un atrevimiento pedirle que me mire de nuevo
y que la próxima vez que me vea, me sonría.

99

No quiero ya tus promesas
ni tus miradas encantadoras.
No deseo tus tentaciones
ni tus cantos de sirena en alta mar.
No te escucho más,
una sombra no me puede hablar,
un reflejo en medio de la nada,
un suspiro en el vacío,
una mirada en la oscuridad.