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Mostrando entradas de octubre, 2010

Agonía

Las mariposas en mi estómago agonizan, revolotean buscando cómo salir. Pronto todas estarán muertas. Ellas pronto dejarán de sufrir pero mi destino se irá a tierras inciertas.
Cuando pienso en cómo acabaron las cosas me pregunto qué pasó de malo entre los dos. Hace tiempo que nuestras vidas se separaron y el silencio que me ofrece ahora tu dulce voz es suficiente para ver que los sueños terminaron.
Espero que tu vida sea llena de prosperidad, la mía aún estoy intentado rescatarla. Por un mundo lleno de oscuridad mis días vagan en el camino buscando la esperanza de encontrar algo que mis desdichas deshaga.

Los Montes de la Vida

En los montes de la vida hoy espero poder apreciar el final de mi camino, pero la niebla del futuro mantiene oculto eso más allá que depara mi destino y solo veo entre la bruma el tumulto.
Esta tarde he hecho un alto en mi camino para poder apreciar mi futuro y mi pasado. Ambos caminos, del que vengo y al que voy me muestran que el mundo, con su aguijón me ha rozado y que el momento más tranquilo puede ser hoy.
El pasado lo veo rodeado de riscos pero con muchas flores a su alrededor. El futuro me deja ver solo un corto tramo y más adelante un estrecho corredor desde el cual mi camino haré con lo que amo.
Mi tiempo acabó en los montes de la vida, y mi travesía debo entonces retomar. Si en algún momento me resbalo o me pierdo buscaré nuevas rutas con mi lento andar mientras mis anhelos y mis sueños conservo.

Laberinto

No existe ningún otro sitio a donde ir.
Los caminos en este laberinto me llevaron a este rincón,
a este desolado paraje donde la soledad abunda,
donde las manecillas del reloj están quietas.
El viento solo suspira.

Mi corazón late,es lo único que me acompaña en kilómetros.
Ya no tengo más a dónde ir.
No puedo recorrer los viejos caminos por los que me perdí.
Llevo siglos perdido en este laberinto,
llevo caminando confundido entre el ayer y el hoy.

El cielo es rojizo
pero no se si amanece o anochece,
no sé si el sol se asoma o se oculta.

Bajo este cielo lluvioso te espero,
pero ya no te espero en verdad.
Solo deseo que lo que ha ocurrido no sea,
que los sueños cambien la rotación de la tierra,
que no esté perdido en este laberinto de caminos perdidos.


El Día Interminable

El sol se filtró aquella mañana de viernes por la ventana sin ser invitado. Abrió mis párpados y entró gritando por mis retinas. No podía levantarme de la cama, era como si me hubiesen dado una paliza y después me hubieran tirado allí la noche anterior. Mis ojos se negaban a abrirse. Mis músculos deseaban seguir descansando por lo menos unas semanas más. Aquel día viajaba de regreso a mi hogar, con mi familia, para compartir con ellos unos algunas semanas de descanso.
No creo en los agüeros, es de mala suerte, pero parece que una parte de mí temía embarcarse aquel viernes trece en un viaje durante el cual atravesaría el Océano Atlántico.Sin embargo, un vacío empezó a formarse en mi estómago. Al comienzo pensé que un agujero negro se había mudado a él -eso explicaría aquel apetito insaciable que en ocasiones me acompaña-, aunque eso no explicaría el por qué sigo subiendo de peso.

Terminar de acomodar las cosas en una sola maleta no fue tan complicado como lo había pensado en un princip…

Réquiem

Tu aliento me abadonó. Tu sonrisa, tus ojos se marcharon.
Recuerdos en mi mente, viajo a ellos para volver a verte, para abrazarte y no dejarte ir nunca, para evitar que el destino te aleje de mis besos... pero ya estás muy lejos.
Extrañaré tu voz pero tu calor vive en mí. Una parte de ti se quedó conmigo pero una parte de mí se fue contigo.
El momento del adiós siempre es incierto pero el separarnos es inevitable.
Quisiera haberte dicho adiós, quisiera haberte abrazado y no dejado marchar jamás. Pero te marchaste, ocultándote en la niebla, te fuiste a donde no pude seguirte.
Escuché tus pasos perderse en la distancia y mi garganta se quebró en miles. Mis pasos se quedaron solos. Entre las sombras mis lágrimas caen como una tormenta en mi alma.
Tu aliento me abadonó. Tu sonrisa, tus ojos se marcharon.