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Mostrando entradas de junio, 2012

Libre

Rotas las cadenas, libre el reo.
Sueños vagando afuera,
otra oportunidad rondando las esquinas de la vida.

Libre, al fin.
Lejana la pesadilla del encierro.
Lejano aquel susurro en medio de la noche,
la zozobra del mañana.

Libre como nunca,
respirando el mismo aire
y viviendo el mismo mundo.

Planto cara al futuro con optimismo,
los grilletes y las cadenas quedaron atrás.
Una oportunidad para las cosas inconclusas,
para las cosas que no habían podido ser.
Nuevamente soy libre.


Paisaje

Sueño contigo en las noches
y arrojo un suspiro a las tardes de lluvia,
pensando en qué harás,
pensando dónde estarás.

Tras el velo oscuro de la noche vislumbro
tus ojos en la inmensidad, como dos estrellas.
El viento arrastra tu voz entre susurros
y tu sonrisa en forma de luna, brillante y lejana.

Tus cabellos como nubes moviéndose con el viento,
arrastrando el olor de las rosas y de la primavera
y en el horizonte las montañas recortando el cielo,
los relieves de tu geografía.



Tu Recuerdo

Tu recuerdo se fue convirtiendo en niebla.
Con el tiempo se hizo borroso, fantasmal.
Tu voz se fue perdiendo de mi mente,
ahora no recuerdo cómo hablabas ayer.

Tu rostro se convirtió en cenizas,
y nuestras noches en olvido.
Ya no recuerdo cuándo fue la última vez,
ni recuerdo nuestro último atardecer.

Tus besos se convirtieron en lluvia,
lluvia que se resbaló por mi piel y se marchó muy lejos.
Nuestro futuro juntos se convirtió en pasado
y los proyectos en un sueño del que despertamos.
Una pesadilla que terminó
cuando el tiempo nos dijo que el mundo había cambiado.

Ahora camino solo por la ruta
y no hay regreso al ayer.

A la deriva

Vamos sin norte, sin ruta trazada. Navegamos sin sentido, sin punto de llegada, sabiendo de antemano que nuestro destino es el naufragio.
Nuestra brújula está arruinada,  las estrellas no nos guían. A babor, los sueños convertidos en esperanzas. A estribor, los deseos hechos sufrimiento.
El sol se asoma a burlarse de nosotros durante el día y en la noche, la luna se sienta a contemplarnos con tristeza. Las nubes derraman sus lágrimas sobre nuestro navío. Las estrellas cuentan nuestras noches en vela.
Las olas golpean mi embarcación, amenazan con volcarla, con arrastrar mi mundo hacia el abismo, hacia las profundidades absolutas.
Demasiado tiempo a la deriva, el timón lleva mucho tiempo estropeado. A lo lejos puedo ver tierra firme pero es tan distante que no podremos alcanzarla.