Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2012

Dime

Dime que te regale el mundo 
y te daré mi universo.  Dime que sueñe contigo 
y te entregaré mis noches.  Dime que te regale una sonrisa 
y te daré mis alegrías. Dime que te escriba algo 
y llenaré al mundo con palabras para ti.  Dime que te regale la luna 
y te haré un collar con las estrellas.  Dime que tome tu mano 
y no te soltaré jamás.

Lágrimas al Viento

Las lágrimas al viento,
como tu voz, como tus palabras, como tu mirada.
Y las huellas que he recorrido un montón de veces antes,
el fango por el que me arrastro después.

Sobre los caminos las huellas se cruzan,
me confunden y me desorientan.
Y al lado del camino, una silueta,
entre el paisaje arrasado por mis decisiones.

Llueven los segundos inundando el tiempo,
arrasan el presente y ahogan el pasado.
No hay tiempo... Ni ahora, ni antes, ni nunca.
No hay recuerdos, ni habrá sueños.

Las ilusiones cayeron de mis manos,
se rompieron, frágiles, como son.
Veo mi reflejo en los trozos esparcidos.
Veo mi reflejo en tus lágrimas de tinta.

Mis lágrimas al viento,
mi voz, mis palabras, mi mirada.
Y las huellas sobre el camino que he transitado tantas veces antes...

Desafío

Salta muy alto,
alcanza las estrellas.
El silbato marca el génesis de la batalla.
Tus guerreros buscan la gloria,
tus hermanos se unen a la lucha.


Todos buscan la preciada esfera,
le buscan para abandonarle en su nido,
le sueñan reposando sobre el aro,
le desean irrumpiendo en el anillo.


Los rivales no se dejarán vencer tan fácilmente,
dejarán su alma en el campo igual que los tuyos.
Cuerpos al contacto en la batalla,
sudor y lágrimas atestiguan su destino.


Los minutos también son el enemigo
o quizás un aliado en quien confiar.
El marcador continúa su constante cambio,
el silbato concluye la lucha sin importar el resultado,
sin importar el ganador. ¿Quién será?


Como Una Sombra

Como una sombra,
intocable, inalterable,
así es tu mirada en las noches.
Una llamarada resplandece frente a mí,
me deslumbra.
Y aparece tu rostro, delante mío,
como si fuera mi porvenir,
como si fuera mi destino.
Ahora, uno frente al otro,
respiro tu mismo aire,
tu aliento lo convierto en un suspiro.
Escucho los latidos de tu corazón
y llegan a mi mente convertidos
en la más maravillosa de las sinfonías.
Tus labios me invitan a besarlos,
a convertir tus besos en mi fuego,
tu calor en mi esperanza.
En un segundo
tus deslumbrantes cabellos
me dejan mudo
y tus ojos me hipnotizan y me atraen.
Estoy perdido...