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Mostrando entradas de abril, 2014

52

Tengo en mis recuerdos una mañana
cuando nuestras miradas se estrellaron
y nuestros cuerpos detuvieron el mundo un instante.
Una noche nuevamente volvimos a cruzarnos
para decirnos adiós y no volver a vernos jamás.

51

En uno de mis bolsillos un adiós.
Una lágrima enredada entre mis abrazos,
aquellos que dejé tendidos en el ayer.
Una imagen del camino dejado atrás
y tú, en medio de las huellas que marcan el pasado,
en medio de las inolvidables noches que arrastra mi memoria.

La fiesta de la luna llena

Es la fiesta de la luna llena,
nuestros cuerpos vestidos de rojo,
de la sangre nuestra y de los otros
y de minutos masacrados en la arena.

Un tributo a los sueños rotos,
el viento susurrando incongruencias
y nosotros en la fiesta,
con la sangre descompuesta
de las uvas y del trigo, la molienda.

Demencia, instinto, placer, fuerza.
No hay nada más allá que aquella luna llena,
que la doncella que con su esplendor nos baña,
que la diosa que ofrece luz y no engaña.

La fortaleza de lo dispar,
las ansias entre la piel y la carne,
entre los deseos de dejar de fingir,
de volver a ser una bestia, un animal.

Celebremos esta noche, escondidos tras las sombras,
protegidos por la luz de nuestra luna,
aquella que finge ser día
en medio de la noche,
aquella que quiere ser
luz pero solo es sombra,
una compañera en la oscuridad.

50

Soñé que eras lluvia
y que caías sobre mí.
Soñé que eras cielo
y me cubrías con tu manto de estrellas.
Soñé que eras sol
y me bañabas con tu calor.
Soñé que estabas cerca de mí.

49

Un murciélago,
volando entre el éter,
cobijado por la oscuridad.
Ciego, recorre la noche
y aletea
entre la vastedad del firmamento.
Nunca duda.
Su voz le da confianza
y sus alas, libertad.

48

Mágicos atardeceres cítricos,
llegan a mí con el sabor de tus labios.
Un recuerdo que es ácido y dulce a la vez.
El anaranjado sol se oculta entre la oscuridad
y la noche da la bienvenida a la luna de limón.

47

No sé por qué pensaba en ti mientras reía,
como si la felicidad y tú fueran una.
Aquí, al margen de tu destino, simplemente río
como si fluyera por un caudaloso sentimiento.
Simplemente río hasta llegar al mar.