Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2013

25

Cómo desearía sentir tu calidez hoy,
sentir tu piel con la mía, muy cerca.  Acariciarte, sentir tu presencia.  Es triste no poder estar en ambos sitios,  contigo y rehaciendo mi vida.

24

En un fragmento de hielo escribí tu nombre,
seguro que con el tiempo desaparecería.  Sus frías letras congelando mi calidez,  su frigidez sofocando mis anhelos.  No importa si se derrite o se congela,  al final, el fragmento desaparecerá,  y tu nombre, de la memoria del hielo.

23

Abro la ventana para esperar noticias tuyas,
noticias que me trae la noche.  Me quedo esperando que el viento me susurre palabras,  que me diga cómo estás.  No sé si la magia ha muerto o te has olvidado de mí  y no recuerdo cuál es la delgada línea que las separa.

22

Atardeceres de ensueño cuando el sol se marcha, cuando la noche saca a relucir su vestido de terciopelo y exhibe un collar de estrellas.  Y su rostro de mujer dibujado en la luna, coqueteando en las alturas. Quiero verla para siempre pero cuando me acostumbro a su presencia, se marcha, coqueta con el alba, como la amante que debe regresar a su otra vida, lejos de mí, al salir el sol.

21

A lomos del tiempo solo existe el mismo panorama,
no hay más motor para mis actos  ni más esperanza para mis días.  Solo queda la larga espera  y el deseo de que el camino por venir sea menos extenso.  Todo camino se hace largo cuando no sabes a dónde lleva.

20

Cada vez mis pasos más pesados
llevando una carga sobre mis hombros,
una demasiado grande.
El secreto convertido en un peso,
uno incapaz de ser llevado
y la revelación como una llave,
la llave para escapar de su presión...
Una palabra que cambia nuestro paisaje.

19

Como gotas de lluvia en medio del verano,
así vienen los recuerdos a refrescar la sequía del presente
y a traerme la brisa de otros tiempos
más allá de las fronteras del océano.

18

Solo, acompañado de la trémula luz de las velas,
el silencio reinando al viento
y las miradas perdidas al infinito.
Hoy es una noche sin sueño, una noche sin futuro.
Nuestra historia ha concluido, te has marchado.

17

Escribo en tu cuerpo
aquello que no le diré a nadie más,
con palabras convertidas en caricias.
Escribo en tu cuerpo
el poema más grande de amor
que he escrito jamás.

16

Veo tus ojos formados de un vacío creciente,
de un oscuro destino.
Todo lo absorben, como agujeros negros...
También mis pensamientos.
Me miran, pero a través de ellos solo veo oscuridad,
solo puedo ver caos y confusión.
Solo puedo continuar mirándoles con deseos de acercarme
pero consciente de que serán mi perdición.

15

Sueño con el día que me des un beso,
con el momento en que la pasión te contagie y te haga suya.
El instante en que mis labios y los tuyos se mezclen,
en el que nuestra cercanía sea peligrosa
y que el incendio empiece con una sola chispa.

14

Un vaso sobre la mesa
y un recuerdo convertido en un papel...
O un papel convertido en un recuerdo.
Porque el papel y el recuerdo perduran
pero la pasión se desvanece en el ayer.

12

Cuento hasta diez
y escapo para esconderme.
Tengo toda la vida para desvanecerme,
para confundirme con los demás.
Esperando que la muerte no me reconozca
ni me confunda con otro más.
Toda la vida huyendo al destino de mis ancestros.

11

A través de la ventana te veo.
Caminas como el viento, grácil y ligera.
Caminas como si fueras un fantasma,
como si estuvieras hecha de sueños.
Parpadeo y has desaparecido.
Un espejismo viviendo en mi mente.

10

¿Quién no quisiera poseerte?
¿Despertarse a tu lado por las mañanas
y contemplar esa sonrisa infinita?
Un esplendor que ilumina todo a su alrededor.
Contemplarte es como simplemente soñar contigo
pero sabiendo que eres real.

9

Al final del camino encuentro una huella,
alguien recorrió estos mismos pasos mucho antes.
No sé si aquel consiguió lo que quería
pero aquí estoy buscando respuestas,
leyendo la historia que otro escribió con sus pasos.

8

Trágico aquel momento en el que me encontré con tu sonrisa,
porque a partir de allí quedé encerrado en sus destellos.
He tratado de escapar colgándome del brillo que reflejan,
solo para volver a quedar perdido en la penumbra.
Y al seguir la única luz en mi camino
termino nuevamente perdido en tu sonrisa.

7

Sueño que cruzo un océano en dos pasos
y que al otro lado el cielo estrellado es tu brillante cabellera
envolviendo todo a mi alrededor.
Al final aparecen dos soles que son tus ojos
y ya no sé si sueño o amanece.

6

Rezo para que te encuentres bien.
Rezo, aunque no creo en santos,
no creo en magia, ni en milagros.
No creo en dioses, ni en ángeles,
ni en que mi alma sea eterna.
Solo rezo a todo lo imaginario y lo real para que estés bien.

5

Roto, un corazón a quien pueda interesar.
Sigue orbitando alrededor de un astro que ya no existe,
esperando que mañana salga el sol y lo ilumine todo,
pero ya no hay astro que caliente las noches eternas.

4

Una fotografía tuya,
veo tu sonrisa perdida en medio del pasado,
en medio de un momento que transcurrió hace mucho.
Y pienso que hubiera querido estar allí,
compartiendo ese instante convertido en imagen,
junto a ti, para siempre.

3

Desangrando las horas, veo mis párpados cerrarse.
Los minutos agonizan, el ahora está quieto
y el tiempo enmudece.
Solo me resta el exilio del momento.
Habiendo querido ser primero
en medio del continuo paso de los segundos...

2

Algo me duele, algo muy dentro.
Como si la alegría se hubiera roto,
como si hubiese estado toda llena de lágrimas
y ahora brotaran incontrolables de ella.

1

Me imagino cómo te verías ahora,
con tu cabello blanco y la risa marcada en tu piel.
Me pregunto cómo sería tenerte cerca.
Me pregunto cómo sería todo si estuvieras aquí.

Ánimas

Ella, peinando sus cabellos,
bordeando mi cordura con su voz,
con un canto que se abre paso entre la noche.
Despertando a la luna, pálida y lejana.

Ella, mirando al firmamento desde mi ventana,
con sus ojos puestos más allá de las nubes,
más allá de lo que su vista alcanza.
Contemplando el canto infinito del universo.

Son una sola voz, el universo y ella,
cuando su eco hace temblar a mi existencia.
Y su mirada buscando más allá de las estrellas.
Pálida, reflejando lo que encuentra, un universo frío.

Ella, una aparición que acompaña mis noches.
Ella se pierde en el laberinto de sus pensamientos.
Translúcida, desvaneciéndose como mis recuerdos,
convirtiéndose en el fantasma de lo que alguna vez fué.

Y retorno a mis cavilaciones cuando despunta el alba,
cuando los vestigios de ella se desvanecen.
Nuevamente quedo acompañado del día que comienza
y del deseo de seguir nuevamente esperando la noche,
y a ella, peinando sus cabellos.

Oración

Canta hoy, en el cielo,
ruega por mi alma y por la de quienes aún enfrentan la agonía,
por la de todos los que mueren un poco con cada segundo.

¿Quiénes están contigo esta noche?
¿Alguien vela por tus sueños?¿Alguien te cuida?
Aquí, taciturno, recorro la noche tratando de encontrar al sol,
contando los minutos que, como granos de arena se escapan de mi ser.

Soy una estatua de hielo derritiéndose
y el tiempo es el calor arrasando con mi existencia.
Oraré por ti, porque estés bien dondequiera que estés,
para que, si existe un alma en este cuerpo
vaya a donde estás y no te abandone nunca más.
Esta noche oro por ti
a pesar de que nadie, quizás, escuche mis oraciones.


Enamorado de ti

Sigo pensando en ti,
en las noches que juntos veíamos,
en las estrellas que estaban más cerca en tu compañía.
Tan alta que me dejabas sin aliento.

Sigo recordándote,
sigo soñándote en las madrugadas,
y acompañándome por un recuerdo tuyo
cuando compartíamos los días y las noches.

Sigo extrañándote,
sigo añorando el tiempo que pasó,
cuando te recorría y me deleitaba con tus secretos,
cuando te exploraba por completo.

Aún te pienso
y el sentirte tan lejos de mí, tan alejada de mi existencia,
solo me hace pensar en cuándo volveré a verte,
a sentirte, a tenerte cerca.

Preciosa, como esmeralda,
ruidosa y encantadora,
rebelde, sofisticada y coqueta.
Sigo enamorado de ti,
mi preciosa Bogotá.


Humo

Ella es humo en mis manos,
intangible pero existente.
Bella, increíblemente bella,
como una tarde en las alturas.

Ella me alegra el día con una palabra
y convierte mis noches en sueños de esplendor.
Aunque sólo sigue siendo humo en mis manos,
un fantasma a quien dedico devoción.

Ella es un espejismo, una imagen perdida a lo lejos.
A veces tan cerca y siempre tan distante
y entre más distante más cerca,
como una imagen en un espejo, encerrada entre sus destellos.

Con su voz encantadora, con su canto de sirena
solo promete el naufragio de mis días.
Bella, increíblemente bella,
sólo es humo que escapa de mis manos
y se pierde en el aire del futuro,
entre la incertidumbre de las horas y los días.
Ella, una terrible tentación en la distancia,
una imagen que alegra mis días y mis noches
es quien roba mis horas de sueño y las convierte en palabras.

Punto sin retorno

Nos encontrábamos en un punto sin retorno. Ella mantenía el frío cañón de su revólver contra mi mejilla, frío como la muerte. Su pulso era firme, como si no le importara amenazar mi vida, como si no le importase halar del gatillo llegado el momento y terminar con mi existencia. Lo veía en sus ojos: Lo deseaba, quería acabar conmigo. ¿Por qué no lo hacía de una buena vez? La respuesta era simple: Porque yo tenía una pistola ejerciendo presión sobre su sien. Ella me miraba con odio e impotencia. Yo trataba de fingir que no me importaba y trataba de ofrecerle una sonrisa fingida, como el de aquel que tiene controlada la situación. Qué lejos estaba de la realidad.

No pensé jamás volver a usar un arma contra otra persona aunque, si eso fuera del todo cierto, hace mucho tiempo me habría desecho de aquella pistola, que era lo único que me mantenía vivo de momento. Ella, con su mirada fija en mí y su respiración agitada, no dejaba de presionar el cañón, ahora algo tibio, contra mi mejilla. Mi…

Ahora

El presente es lo único que queda
entre las cenizas del pasado y la niebla del futuro.
Con cada parpadeo los instantes pasan.
El momento no se detiene, fluye.
Los segundos son gotas del tiempo
en una borrasca de sensaciones.

Cada latido marca el ritmo de mi vida.
En ocasiones rápida e intensa,
como el océano en medio de la tormenta.
En momentos lenta y tranquila,
como un lago, una tarde sin viento.

Cada paso marca un camino,
destinos desconocidos me esperan.
Una conversación con un nudo en la garganta
o la palabra desnuda, seduciendo al presente.

Con cada respiración, un aire me renueva.
Entre suspiros, pasan momentos que me dejan sin aliento.
Gemidos y sollozos, todos son aire en mi interior.

Cientos de pensamientos entre el ayer y el mañana,
Todo fluye entre ambos polos, entre ambos extremos...

Y solo un instante: Ahora.


Una larga tarde

Una tarde
de ideas vacías,
de sueños guardados
en el escaparate de lo pendiente.

Reloj de arena,
un desierto encerrado.
El tiempo muerto
y los granos mudos entre los instantes.

El sol colgante
perdido entre el azul,
envuelto en el viento,
llevando los ecos de historias pasadas.
Suspira el presente,
un frío en los huesos
y los recuerdos
arañando las paredes del ayer.

Parpadeo
y todo sigue quieto.
Una larga tarde
dilatada entre mis pupilas,
amenazando en convertirse en el resto de mi vida.
El reloj sigue su curso,
cuento los segundos
convertidos en fragmentos del infinito.

Decirte adiós

Decirte adiós fue lo más terrible que ha pasado.
verte una última vez ha sido el final,
el infarto a este corazón moribundo.

Cerrar mis ojos y no verte más fue espantoso.
Al ver que ya no estabas, los colores se habían ido.
Los sueños se habían convertido en viento
y se habían ido lejos,
muy lejos.

Allí donde me quedé cuando te fuiste,
del suelo no brotó jamás algo.
Las semillas encontraban en aquel sitio su tumba,
como mis pulmones, que soltaron el último suspiro
y no suspiraron nunca más.

Allí, donde quedé,
se plasmó mi sombra sobre el suelo,
marcada por mis lágrimas que la convirtieron en mancha.

Allí, donde me dijiste adiós
quedó mi cadáver en pie,
fingiendo estar vivo,
fingiendo seguir respirando,
seguir viviendo.
No sé cuánto más pueda fingir.

Ciego

Doy dos pasos en la oscuridad,
me pierdo entre los sonidos de las sombras
y el latido de un corazón lejano.
Entre los rastros de ecos arrastrados hasta hoy.

La incertidumbre de las horas,
de los días sin luz ni oscuridad,
de las voces sin rostro delante de la cortina del hoy.
Ciego, en medio de un suspiro infinito.

No puedo ver sobre lo que camino
ni lo que espera a mi existencia delante de mis pasos.
Solo puedo seguir caminando
y no quedarme solo, en medio de la oscura duda,
refugiado del futuro y de sus dádivas,
dentro de las que también está mi muerte
como un trofeo sin esperanza.
No hay inmortalidad en mis letras,
solo un eco que espero que viaje más allá de la cortina del presente.

Bella

Ella es bella así, por naturaleza,
con su andar despreocupado y su cabello hecho de las nubes de la noche.
Cuando camina, el universo contiene el aliento
y el sol se enorgullece de brillar intensamente en sus ojos.

Ella, así de fuerte y de frágil a la vez,
hecha con retazos de estrellas, con ilusiones, con amor.
Aquella que con una sonrisa puede cambiar el futuro.
Ella es una sinfonía hecha piel, dos soles hechos ojos
y el cielo estrellado convertido en una sonrisa.

Su naturaleza es ser bella por siempre.
Su esencia, inalterable en el tiempo,
y su existencia convirtiéndose en excusa para la mía.
Ella es la belleza convertida en mujer,
y su voz, inundando el silencio como la más preciosa melodía.
Ella es bella y no importa nada más.

El Invierno Mudo

Ya no ríes ni lloras,
eres distante, te pierdes entre el recuerdo.
Desorientada entre un segundo y otro,
entre el frío susurro de la noche y el latido de la luna.

No puedo escucharte.
Es un silencio que duele en mis tímpanos,
inundados de otros que no me interesan.

Parpadeo, aunque todo se mantiene congelado en mi retina.
Un frío recorre mi espalda y todo está perdido en el instante.
Quieto, como en medio del delirio del tiempo.
Silencioso, encerrado entre los ecos de lo que parecía ser.

Te veo pero pareces no estar.
Me miras como si fuera un fantasma del ayer,
como si pudieras ver a través de mí aquello que está más allá,
aquello remoto entre la quietud de las horas.

Y allí quedé, mudo.
Esperando algo que jamás llegaría.
Algo que quizás pudo existir en el pasado
pero que el frío invierno de la distancia congeló para siempre.

Mi Universo Perfecto

Hoy quisiera reposar sobre tus brazos,
olvidarme del mundo que se empeña en arañar mis esperanzas.
Hoy solo quisiera suspirar por ti
y que aparecieses en medio de la bruma del futuro.

Hoy déjame soñar entre tus caricias.
Dejarme caer sobre tu piel desnuda,
lejos del ruido de los autos y de las oficinas,
lejos de las mentiras y las malas voluntades.

Solo hoy permíteme ser acariciado por tus labios.
Ellos, todos llenos de tentación y de deseo.
Poder escapar en medio de tus susurros al placer,
recorrido por la inminente perdición.

Refugiado en ti,
deseo huir solo por hoy de mi realidad,
escapar durante un momento al sitio donde solo tú existes.
Solo tú, mi universo perfecto.


Lágrimas de tinta

En la ribera del tiempo,
en un lugar entre un segundo y otro,
un hombre ve, cansado, su reloj de tinta.

Preocupado, con su rostro dibujado entre arrugas,
solo piensa en lo que queda en sus venas.
En aquello que dibujó con palabras,
en aquellos sentimientos convertidos en frases.

Ayer gastó su tinta en palabras y manchas
y ahora mira hacia el fondo del pasado
donde queda lo que compartió y lo que no,
ahora es poca y no se desperdicia.

Ahora hay lágrimas, lágrimas negras
y lo que escribe ya no se remarca con la energía del pasado.
En algún momento ya no podrá escribir más
y solo dejará el papel marcado, ausente de tinta.

En algún instante su reloj terminará de fluir
y el final de sus palabras llegará.
Solo espera poder terminar de decir aquello que quiso
y que esperó mucho tiempo para escribir.

Oscuridad

Aquí estoy, al margen de tu existencia,
mirando a través de la tormenta.
Soñando con la luz del sol,
con tus ojos reflejando mi mirada.

Aquí, en medio de la noche,
del sitio donde la oscuridad reina
y la ausencia de tu luz invade lo que me rodea.
Aquí mismo, en medio de la turbia compañía del vacío.

No hay luz de luna ni estrellas en el cielo,
solo un frío que penetra hasta los huesos.
Uno que me recuerda lo lejano que está tu calor,
lo remoto que se encuentra el sueño de tu cercanía.

Más distante de ti con cada segundo
y tu recuerdo, que se vuelve más turbio en mi memoria.
Mi verdadera soledad no es que te halles lejos esta noche
sino que tu imagen se esfume de mi pasado,
como si hubiera estado esperando un momento para desvanecerse.

Promesas en el Viento

Solo una noche,
bajo el frío manto de las nubes,
con las estrellas respirando su gélido aliento
y la luna mirando indiferente.

Solo esa noche.
El viento silbando palabras entre rendijas,
arrastrando las promesas que existieron ayer
y que hoy solo hacen parte del invierno que danza en la oscuridad.

Una noche,
cuando los rumores se vuelven realidades.
Cuando el sol temeroso huye de la mañana
y la luz se esconde tras la bruma
y los cantos de las aves tras el viento matutino.

Un corazón sigue latiendo,
sobreviviendo al gélido aliento de las noches,
al frío invencible del pasado.
Sigo escuchando las promesas en el viento,
en una noche de invierno que derrotó al sol
y que venció sobre el cálido beso del ayer.
Sigo despierto, esperando el calor.
Sigo aquí, luchando entre tinieblas.
Solo sobrevive un poco de fuego en mi interior,
suficiente para desatar el incendio.