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Mi bella ciudad confederada


A esta, mi tierra del alma
en la que crecí y en la que marcadas están mis huellas
y en la que los recuerdos de risas y de noches van grabados.
A esta, que le debo el primer aire que respiré
y que tiene ese aroma a frutas y a ilusiones.

Esta, mi tierra de verdes campos
donde un tambor resuena entre montañas,
una gema incrustada entre el Valle,
bañada por las vigorosas aguas del Cauca...
Mi ciudad que también carga una cruz.

Mi bella ciudad confederada,
déjame suspirar por ti en la distancia
que a donde voy tu recuerdo me acompaña,
que tu embrujo me envuelve
y me hechiza para volver una vez más.


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Diálogo de Besugos

Una expresión muy utilizada para refererirse a conversaciones sin sentido, donde las palabras salen un poco por inercia, pero sin reflejar absolutamente nada. He tenido cientos de estas conversaciones. Muchas las he iniciado yo, algunas las ha iniciado alguien más. No había conocido esa expresión hasta hace poco. Un besugo es un pez que vive en el Mar Cantábrico, así que podría justificar el no haber conocido aquella expresión. Me he imaginado a dos besugos frente a frente, tratando de mirarse y moviendo sus bocas, conversando animadamente: -¿Qué piensas? -Nada del otro mundo. -Bien. -¿Te parece? -Mmm, a ratos. -¿Sí? -Podría ser. -Mmm, entiendo. -Esas cosas pasan. -¿Cuáles? -Estar pensando en nada del otro mundo. Bueno, no es una imagen muy interesante... ver dos peces hablando de cosas sin mucho sentido. Hay un momento que me incomoda, me fastidia un montón, y es aquel en el que el silencio se convierte en el rey del lugar. Ahí es cuando salta el besugo que habita en mí, cuando me salen branquia…

Carta para cuando estemos viejos

Hace tiempo que mis manos tiemblan presurosas
como si del destino que nadie escapa tuviera miedo,
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La Mujer que me Trasnocha

La mujer que me trasnocha es una diosa en mis tiempos paganos.
Es fuerza, es amor, es ritmo.
Ella tiene más vidas que un gato
y desafía todos los meses a la luna.
La mujer que me trasnocha es una guerrera de tiempos ancestrales
encarnada en un ser divino lleno de cualidades.
Reza un rosario con las estrellas
y limpia su alma con la luz de la luna llena.
La mujer que me trasnocha es un ángel,
es un sueño hecho vida,
resplandeciente como el sol.
Tiene rayos encerrados en sus ojos
y en su voz la más hermosa melodía.

Ahora, ella es quien me trasnocha.
Yo la trasnoché mucho antes,
cuando mi llanto la despertaba en la madrugada,
Cuando me dio su calor, su amor,
cuando me dio su tiempo y su alma.
Desde siempre, a la mujer que me trasnocha la llamo madre.