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Agonía

Las mariposas en mi estómago agonizan, revolotean buscando cómo salir. Pronto todas estarán muertas. Ellas pronto dejarán de sufrir pero mi destino se irá a tierras inciertas. Cuando pienso en cómo acabaron las cosas me pregunto qué pasó de malo entre los dos. Hace tiempo que nuestras vidas se separaron y el silencio que me ofrece ahora tu dulce voz es suficiente para ver que los sueños terminaron. Espero que tu vida sea llena de prosperidad, la mía aún estoy intentado rescatarla. Por un mundo lleno de oscuridad mis días vagan en el camino buscando la esperanza de encontrar algo que mis desdichas deshaga.

Los Montes de la Vida

En los montes de la vida hoy espero poder apreciar el final de mi camino, pero la niebla del futuro mantiene oculto eso más allá que depara mi destino y solo veo entre la bruma el tumulto. Esta tarde he hecho un alto en mi camino para poder apreciar mi futuro y mi pasado. Ambos caminos, del que vengo y al que voy me muestran que el mundo, con su aguijón me ha rozado y que el momento más tranquilo puede ser hoy. El pasado lo veo rodeado de riscos pero con muchas flores a su alrededor. El futuro me deja ver solo un corto tramo y más adelante un estrecho corredor desde el cual mi camino haré con lo que amo. Mi tiempo acabó en los montes de la vida, y mi travesía debo entonces retomar. Si en algún momento me resbalo o me pierdo buscaré nuevas rutas con mi lento andar mientras mis anhelos y mis sueños conservo.

Laberinto

No existe ningún otro sitio a donde ir. Los caminos en este laberinto me llevaron a este rincón, a este desolado paraje donde la soledad abunda, donde las manecillas del reloj están quietas. El viento solo suspira. Mi corazón late,es lo único que me acompaña en kilómetros. Ya no tengo más a dónde ir. No puedo recorrer los viejos caminos por los que me perdí. Llevo siglos perdido en este laberinto, llevo caminando confundido entre el ayer y el hoy. El cielo es rojizo pero no se si amanece o anochece, no sé si el sol se asoma o se oculta. Bajo este cielo lluvioso te espero, pero ya no te espero en verdad. Solo deseo que lo que ha ocurrido no sea, que los sueños cambien la rotación de la tierra, que no esté perdido en este laberinto de caminos perdidos.

El Día Interminable

El sol se filtró aquella mañana de viernes por la ventana sin ser invitado. Abrió mis párpados y entró gritando por mis retinas. No podía levantarme de la cama, era como si me hubiesen dado una paliza y después me hubieran tirado allí la noche anterior. Mis ojos se negaban a abrirse. Mis músculos deseaban seguir descansando por lo menos unas semanas más. Aquel día viajaba de regreso a mi hogar, con mi familia, para compartir con ellos unos algunas semanas de descanso. No creo en los agüeros, es de mala suerte, pero parece que una parte de mí temía embarcarse aquel viernes trece en un viaje durante el cual atravesaría el Océano Atlántico.Sin embargo, un vacío empezó a formarse en mi estómago. Al comienzo pensé que un agujero negro se había mudado a él -eso explicaría aquel apetito insaciable que en ocasiones me acompaña-, aunque eso no explicaría el por qué sigo subiendo de peso. Terminar de acomodar las cosas en una sola maleta no fue tan complicado como lo había pensado en un prin...

Réquiem

Tu aliento me abadonó. Tu sonrisa, tus ojos se marcharon. Recuerdos en mi mente, viajo a ellos para volver a verte, para abrazarte y no dejarte ir nunca, para evitar que el destino te aleje de mis besos... pero ya estás muy lejos. Extrañaré tu voz pero tu calor vive en mí. Una parte de ti se quedó conmigo pero una parte de mí se fue contigo. El momento del adiós siempre es incierto pero el separarnos es inevitable. Quisiera haberte dicho adiós, quisiera haberte abrazado y no dejado marchar jamás. Pero te marchaste, ocultándote en la niebla, te fuiste a donde no pude seguirte. Escuché tus pasos perderse en la distancia y mi garganta se quebró en miles. Mis pasos se quedaron solos. Entre las sombras mis lágrimas caen como una tormenta en mi alma. Tu aliento me abadonó. Tu sonrisa, tus ojos se marcharon.

Otoño

El sol se marcha a su exilio y el frío empieza a invadir mi mundo gris. Los árboles se desnudan impertinentes y mi cuerpo se sacude con el viento. Ha llegado el otoño y mis lágrimas nuevamente se congelan. Mi corazón reposa frío en su tumba, cuando los vientos soplan en mi contra. Pero es otoño, y el calor de mi vida aún no se marcha. Así mis sueños e ilusiones se hayan ido, así mi corazón repose frío en su tumba. Ayer el verano nos mostró su rostro desafiante, hoy solo quedan vestigios de su calor. Ayer el sol se movía en el cielo, descarado y hoy lleno de vergüenza tras las nubes se oculta. Ha llegado el otoño y del verano no queda el más leve recuerdo. El frío invierno nos espera en breve, los dulces sueños ya no invaden mis noches y mi corazón reposa frío en su tumba .

Viernes Suicida

Los castillos de hielo que algunos construimos son fuertes por fuera, por dentro son fríos, pero solo hace falta un poco de calor para echarlos abajo. Tristemente debo admitir que la situación que me ocurrió en vida se debe a algo así. Si mal no recuerdo, desde que tenía conciencia había empezado a crearlo, echando ladrillos sobre esa construcción, sintiendo que lo deseaba más grande, más fuerte, mas cerrado. Sus muros me permitían ver hacia afuera, pero todo se veía deformado, como imitaciones de las cosas del mundo real. Extrañas y ridículas figuras aparecían delante de mí haciendo que me refugiara en los lugares más oscuros y recónditos de aquel lugar. Las mañanas eran frías, y las noches lo eran aún más. El sol trataba de traspasar los gruesos muros, generando así solo un leve resplandor dentro del castillo. Allí sentía que podía vivir toda la eternidad, como si el tiempo no fuese importante allí adentro. Con el tiempo muchos trataron de tirarlo abajo, con sus ataques destruct...