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Libre

Rotas las cadenas, libre el reo. Sueños vagando afuera, otra oportunidad rondando las esquinas de la vida. Libre, al fin. Lejana la pesadilla del encierro. Lejano aquel susurro en medio de la noche, la zozobra del mañana. Libre como nunca, respirando el mismo aire y viviendo el mismo mundo. Planto cara al futuro con optimismo, los grilletes y las cadenas quedaron atrás. Una oportunidad para las cosas inconclusas, para las cosas que no habían podido ser. Nuevamente soy libre.

Paisaje

Sueño contigo en las noches y arrojo un suspiro a las tardes de lluvia, pensando en qué harás, pensando dónde estarás. Tras el velo oscuro de la noche vislumbro tus ojos en la inmensidad, como dos estrellas. El viento arrastra tu voz entre susurros y tu sonrisa en forma de luna, brillante y lejana. Tus cabellos como nubes moviéndose con el viento, arrastrando el olor de las rosas y de la primavera y en el horizonte las montañas recortando el cielo, los relieves de tu geografía.

Tu Recuerdo

Tu recuerdo se fue convirtiendo en niebla. Con el tiempo se hizo borroso, fantasmal. Tu voz se fue perdiendo de mi mente, ahora no recuerdo cómo hablabas ayer. Tu rostro se convirtió en cenizas, y nuestras noches en olvido. Ya no recuerdo cuándo fue la última vez, ni recuerdo nuestro último atardecer. Tus besos se convirtieron en lluvia, lluvia que se resbaló por mi piel y se marchó muy lejos. Nuestro futuro juntos se convirtió en pasado y los proyectos en un sueño del que despertamos. Una pesadilla que terminó cuando el tiempo nos dijo que el mundo había cambiado. Ahora camino solo por la ruta y no hay regreso al ayer.

A la deriva

Vamos sin norte, sin ruta trazada. Navegamos sin sentido, sin punto de llegada, sabiendo de antemano que nuestro destino es el naufragio. Nuestra brújula está arruinada,  las estrellas no nos guían. A babor, los sueños convertidos en esperanzas. A estribor, los deseos hechos sufrimiento. El sol se asoma a burlarse de nosotros durante el día y en la noche, la luna se sienta a contemplarnos con tristeza. Las nubes derraman sus lágrimas sobre nuestro navío. Las estrellas cuentan nuestras noches en vela. Las olas golpean mi embarcación, amenazan con volcarla, con arrastrar mi mundo hacia el abismo, hacia las profundidades absolutas. Demasiado tiempo a la deriva, el timón lleva mucho tiempo estropeado. A lo lejos puedo ver tierra firme pero es tan distante que no podremos alcanzarla.

Tú, el viento, el sol y yo

Los dos bajo este árbol, una tarde. Yo, contando tus cabellos y tú, tú tan silenciosa como siempre, suspirando con los ángeles. El universo entero reposando bajo los árboles, solo el sol en la cúspide nos acompaña, jugando a filtrarse entre las hojas, jugando a pintarse en tu piel desnuda. Esa tarde,  con el sol como testigo de nuestro encuentro, reflejando sus rayos en tus ojos y solo el viento sonando en la distancia. solo tú, el viento, el sol y yo. Un suspiro jugando a convertirse en brisa para poder escapar de nuestra pasión. Embriagados por la dicha y el placer, nosotros, testigos de aquella tarde, donde solo estábamos tú, el viento, el sol y yo.

Te mentiría

Te mentiría si te digo que a veces no sueño con tu voz, con ese sonido de querubines mezclado con sensualidad. Si no te dijera que a veces veo tus ojos en mis sueños, como aquel lugar donde quisiera encontrarme encerrado para siempre. Te mentiría si dijera que no suspiro por tus cabellos, por aquella marea oscura, brillante y salvaje que desciende sobre tus hombros como una caída de agua. Que se mece, arrullada por el viento, que se mece por el coro de ángeles, que desde el cielo te cuidan. Te mentiría si no dijera que al ver tus labios deseo un beso de ellos que perdure por siempre, que se tatue en mi piel eternamente y que su fragancia me acompañe hasta el fin de mis días. Si, te mentiría y no puedo dejar de mentirte porque solo le queda la mentira a este mundo, porque solo queda la promesa de un futuro donde no sé si estarás presente aquí, conmigo. Si, te mentiría.

De repente

Así, como cuando alguien pierde el hilo de la conversación y su vida empieza a deshilarse. Como cuando te despiertas bruscamente de un sueño para encontrarte cayendo irremediablemente en otro. Como cuando la primera gota cae sobre tu cabeza y es el génesis de la tempestad. Como cuando la primera hoja cae y anuncia el inicio del otoño. Así como cuando la primera lágrima anuncia el llanto o como cuando las nubes oscuras se desvanecen mostrando al arcoíris. Como cuando el primer cabello blanco aparece... Así, tan de repente en mi mundo,  apareciste tú.